La realidad económica de nuestro país en números.

El crecimiento no fue ninguna sorpresa, y es lo que los economistas esperaban, la economía de Honduras ha registrado un crecimiento del Producto interno bruto (PIB) que, según fuentes oficiales, roza el 1.2% solo en lo que va del primer trimestre de 2026.
Esta cifra, coincide con las expectativas de las proyecciones de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), demuestra que las políticas de soberanía económica tienen mucho trabajo por delante.
El Banco Central de Honduras (BCH) emitió un comunicado donde celebra que la inflación se ha mantenido dentro de las expectativas, con un 1.01% para el primer trimestre, lo que proyecta una inflación anual de 3.94%.
Estos números sin embargo contrastan con la preocupación de las familias hondureñas respecto al costo de la vida, pues en múltiples entrevistas con amas de casa en mercados y supermercados, todos coinciden que cada vez la capacidad adquisitiva se ve más reducida.
Otro dato que deja sensaciones mixtas es el incremento de las remesas durante el primer bimestre, que superó los 1,809.9 millones de dólares en el primer bimestre, un aumento del 11.1% respecto al año pasado.
Algunos economistas "académicos" sugieren que esto es señal de una migración masiva desesperada, otros lo atribuyen a que están enviando sus ahorras ante el riesgo de ser extraditados por las agresivas políticas de migración del gobierno de Trump. Lo que todos pueden coincidir es que no se debe a confianza en la economía y la moneda hondureña.
En el sector empleo, la Secretaria de Finanzas (SEFIN) asegura que la desocupación subió al 7.8%, y si le sumamos que casi 45% de la gente empleada lo hace en el mercado informal, se puede concluir que el esfuerzo por parte del gobierno en la generación de fuentes de trabajo y motivar la inversión extranjera está en deuda con la necesidad del pueblo de Honduras.
El gobierno está lejos de garantizar la estabilidad jurídica a los inversionistas extranjeros que estén interesados en arriesgar su capital invirtiendo en el país. Necesitamos como nación ofrecer opciones atractivas si queremos algún día ser la capital tecnológica de las Américas.
Siguiendo la línea de malas noticias, nuestra política exterior tiene mucho que trabajar si queremos recuperar la confianza de EEUU como nuestro principal aliado comercial, y revertir el tema arancelario impuestos por Donald Trump a los países que no seguían una política exterior alineada con los intereses de la potencia norteamericana.
La deuda pública, por su parte, se mantiene como un dato relevante. Con un crecimiento lento la deuda publica representa aproximadamente un 45% del PIB según datos de SEFIN. Situaciones que exige a los economistas del gobierno hacer malabares con el presupuesto nacional para balance pagos de deuda pública, gastos corrientes e inversiones, pues evidentemente el país sigue a la merced de las exigencias de los fondos internacionales.
Estos indicadores arriba expuestos resumen brevemente la realidad precaria de nuestra economía.



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